LA MONTAÑA: UN DOLOR DE 53 MESES

Por Oscar Loza Ochoa.

Cuando el fermento de ánimos rebeldes

Se agite desde abajo

Y un aguijón en las conciencias

Horade la perfidia y el cinismo.

Rosalío Morales.

Culiacán, Sin. 27 feb. 2019.-  Comparto mi participación en el acto de los 53 meses del caso Ayotzinapa.

─Espero que la fiscalía retome la investigación, no para perdernos en un laberinto de expedientes, sino fundamentalmente en todo lo que se dejó de hacer. ─dijo Alejandro Encinas. Antes había dicho que el nuevo fiscal para el caso Ayotzinapa debe ser una persona que no esté relacionada con las indagatorias del pasado. Pero retomando las líneas de investigación que dejó pendientes la PGR, el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la alta comisionada de Naciones Unidas.

Lo decimos claro: nos parece una buena actitud del Subsecretario de gobernación y del gobierno de AMLO. Tienen el beneficio de la duda de nuestra parte para los trabajos que han iniciado en torno a la noche de Iguala del 26 de septiembre de 2014. Pero también reiteramos que por más compromiso que haya de parte de las autoridades para investigar los hechos, que no se nos olvide que en los detalles de las cosas está el Diablo. Lo que nos invita a no dejar la movilización en la calle y la plaza pública, mientras los ojos de toda la sociedad está pendiente de los avances y tropiezos que tenga la investigación sobre el caso Ayotzinapa.

La Comisión de la Verdad y Acceso a la Justicia del caso Ayotzinapa ha iniciado sus trabajos. Y lo hará mientras a la par marcha la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas, lo que es muy importante, pues no puede quedar ningún vacío ni admitirse ninguna distracción sobre el problema de 40 mil desaparecidos a lo largo y ancho de la geografía nacional. Y no dejamos de repetir que no bastará todo el respaldo jurídico y económico que brinde el Estado a estos trabajos y las familias agraviadas por el fenómeno de la desaparición forzada de personas. Hay un ingrediente imprescindible en todas las causas humanitarias: el respaldo moral de la sociedad. Ese apoyo de millones y millones de compatriotas que se han interesado por la vida pública a partir del 1° de julio, es la mejor garantía para superar cualquier valladar que intente entorpecer la investigación que todos exigimos.

Los padres de los 43 de Ayotzinapa nos dicen que uno o dos representantes de la Comisión Interamericana de derechos Humanos estarán presentes en México durante toda la investigación, acompañando las investigaciones y brindando asistencia técnica tanto en líneas de investigación como en búsqueda de personas. Y también decimos, esa es una buena noticia.

Recordamos también que el día 23 pasado y este día se cumple el mes 25 de la desaparición de José Antonio Saavedra Ortega y Yosimar García Cruz. Los hechos fueron en esta sufrida capital culichi y ha motivado la formación y consolidación de un vigoroso movimiento de búsqueda de personas desaparecidas  y el intento de parar esa ingrata práctica que tanto nos ofende como sociedad. Que todos los familiares con desaparecidos reciban nuestra solidaridad y el apoyo incondicional para llevar adelante su noble y sentida causa.

En el marco de los 53 meses de dolor por la ausencia de los 43 de Ayotzinapa, en esta plaza pública volvemos a insistir que el gobierno de Sinaloa no ha cumplido con la homologación de la Ley sobre desaparición forzada de personas, de la Ley de atención a víctimas, la creación de la Ley de protección a defensores de los derechos humanos y periodistas. Y junto a ello la creación respectiva de la Comisión local de búsqueda de personas desaparecidas, la Comisión de atención a víctimas y la Unidad de protección a defensores de derechos humanos y periodistas. Es una deuda que no admite mayor plazo para cubrirse, pues hay urgencias por cumplir.

En este breve mensaje les decimos a los familiares con desaparecidos: no están solos. Y que tenemos un doble reto para sacar adelante la localización de personas desaparecidas y detener la nefasta práctica. Ser persistentes ante la autoridad y la adversidad que se nos presente y buscar una coordinación entre los diferentes grupos y movimientos que se han formado frente al fenómeno de la desaparición forzada. Si no somos capaces del mínimo entendimiento y coordinación entre quienes padecemos el mismo dolor, los enemigos de los derechos humanos encontrarán una y mil formas de dividirnos y separarnos, lastimando fatalmente nuestra causa y familias. Vale.

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