LA MONTAÑA: LO INAPLAZABLE PARA ESTE 2019

Por Oscar Loza Ochoa

En ese estado de cosas plácido y tramposo

se había encontrado un conveniente acomodo.

Luis Linares Zapata

Culiacán, Sin. 10 enero 2019.-  Arrancar 2019 con la pérdida de Sinar Corzo, el chiapaneco defensor de los derechos humanos, no ha sido grato. Nos queda el consuelo de que Sinar, fiel a su vocación de servicio, ese mismo día de su muerte estuvo haciendo gestiones ante la presidencia municipal de Arriaga, su pueblo. En su última jornada fue la voz del pueblo La Línea que aspira a la construcción de un camino hasta la cabecera municipal, que lo salve de la poca recomendable aventura de torear vados de aguas fangosas y barriales intransitables, en un entorno donde los puentes y saldas alternas brillan por su ausencia.

Hubo condena de todo el movimiento de derechos humanos sobre su asesinato. La ONU mostró su preocupación sobre los hechos. Nosotros mismos no podemos quedarnos callados, pues el silencio sería la más inoportuna invitación a que continúen estos crímenes que tanto ofenden a la sociedad. Confesamos que un hecho como la muerte de Sinar nos golpea fuertemente y nos deja la interrogante ¿es inevitable el asesinato de luchadores sociales y defensores de los derechos humanos en la transición hacia la llamada Cuarta Transformación del país?

Sabemos que nunca hay la garantía total de que no se atente contra la integridad física y moral de los defensores de derechos humanos, pero en todo momento tampoco sobran las medidas de protección y la creación de un ambiente social que haga más difícil la tarea depredadora de los enemigos de la paz y la gobernanza. Creo oportuno plantear ante el gobierno de López Obrador y ante el de Quirino Ordaz, que todos los que estamos dedicados en cuerpo y alma a la defensa de los derechos elementales somos Sinar Corzo. Y que en esa calidad y desde esa misma trinchera demandamos una política pública consecuente hacia la protección de los defensores de derechos humanos.

En especial para Quirino Ordaz, pues hay tres instancias que las leyes mandatan crear y que siguen como deuda oficial, mientras las injusticias siembran dolor alrededor de miles de familias en Sinaloa. Urge que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) sea creada, lo mismo planteamos para la Comisión Local de Búsquedas, lo que mucho ayudaría a los familiares que tienen desaparecidos y que realizan a diario la sensible tarea de indagar el paradero de sus hijos, padres o hermanos.

Y qué decir de la creación de la Unidad de Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas. Los hechos que reclaman la urgencia de estas medidas están allí frente a todos, no necesitamos hurgar en ningún lado para imponernos de la emergencia en esta materia. No hay registro más fiel de las necesidades sociales que la piel y nuestra memoria. Ellas llevan como tatuaje cada uno de los hechos mencionados. Esperamos que la autoridad responda a esos reclamos sociales.

Lo manifestamos con la misma desesperación que dos familias de Guadalajara nos solicitan intervención ante la ausencia de Diego Iván Núñez González y Luis Carlos Ávalos Muñoz. Ellos desaparecen el día 23 de noviembre pasado en la ciudad de Culiacán, en el centro histórico, donde hay cámaras, en las que se registra la llegada de al menos una patrulla de la Policía Estatal, donde hay testigos. Y no tienen hasta el día de hoy ninguna noticia del paradero de sus familiares. Sólo dos manifestaciones de la autoridad que no deja de enojarnos, pues les piden que no ocurran ante los organismos de derechos humanos ni de familiares y que hay unidades clonadas en las que delincuentes actúan.

¿Unidades clonadas? No es la primera vez que lo dicen. Pero de tanto repetirlo no dejan de ofender a las víctimas y sus familiares al hacerlo. ¿Unidades clonadas en pleno centro de la ciudad, donde abundan cámaras en los cruceros? La sociedad y los familiares requieren una explicación de cómo actúan sin que se registre su presencia en las cámaras y por los agentes de las diferentes policías que están comisionados a los sectores donde se registran hechos delictivos por las supuestas unidades clonadas.

Sin voluntad no habrá acción verdadera para esclarecer estos hechos y detener, si esa información fuera cierta, a quienes realizan actividades delictivas sin el menor empacho frente a muchos testigos y en una ausencia inexplicable de la autoridad. Pero mientras no demuestre la autoridad que así fue, se registró la presencia de al menos una patrulla y de personal con uniforme y con el pasamontañas que usan los agentes. Mes y medio después de los hechos, al modo en que la Fiscalía General realiza sus actividades no tiene una información que alivie la situación desesperada de dos familias de Guadalajara. Igual que cientos de familias sinaloenses. Las tareas de la autoridad deben cumplirse a cabalidad, si aspiramos que este 2019 traiga paz y un poco de justicia para todos. Vale.

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