LA MONTAÑA: DERECHO HUMANO AL BIENESTAR.

Por Oscar Loza Ochoa.

Si en vida no lo dije Rafa Cabrera Cortez,

en tu partida lo manifiesto: por encima de nuestros desencuentros

mis respetos por tus aportaciones en materia de derechos humanos.

Culiacán, Sin. 31 enero 2019.-  El bienestar es un derecho humano. Sin duda un espacio vital que reclama movilización permanente para conquistarlo y preservarlo. No admite descuidos ni que nos crucemos de brazos. En esta materia se ha dado un paso adelante con la nueva administración pública, pues a partir del 1° de diciembre los adultos mayores no incluidos en los sistemas de pensiones en el IMSS e ISSSTE, podrán recibir el doble de lo que les llegaba vía programas del gobierno federal. Los pensionados de las instituciones verán incrementadas sus pensiones en el monto nominal que crecen los otros. Todo ello a partir de los 68 años.

La política del bienestar apunta correctamente hacia los jóvenes desempleados y que no han encontrado espacio en las aulas o en los centros de trabajo. Esos a quienes la vida les ha cerrado las puertas en el momento más decisivo de su existencia. Ahora surge una oportunidad que les acerca el horizonte: pueden emplearse con un apoyo que el Estado mexicano dedicará para su primer empleo. Ojalá este incentivo para el despegue del primer empleo de muchos jóvenes lleven a la empresa mexicana a vivir una etapa de crecimiento, mientras califica a esa mano de obra que tendrá disponible.

El Estado tiene un política de atención para los jóvenes que asisten a la escuela pública, ellos tendrán un apoyo para hacer frente a problemas elementales que se presentan en la escuela: libros, materiales para aula y laboratorios, etc. Aunque el monto no sea la gran cantidad, tiene dos virtudes que hay que valorar socialmente. Una es la cantidad de jóvenes beneficiados y la otra es que no se contaba con ese apoyo. Las becas, emparentadas de alguna manera con los esfuerzos que el gobierno de Lázaro Cárdenas llevó a cabo, crean mejores condiciones para salir adelante y aumentar el número de los que terminan carreras técnicas y la universidad.

Las viudas y madres solteras, que representan alrededor del 28 por ciento de quienes sostienen los hogares mexicanos, también verán llegar apoyos que alivien de alguna manera su estresante situación. Lo mismo esperan las personas con discapacidad. Su derecho al bienestar vivirá una nueva etapa, que debe fortalecer sus ánimos para enfrenar la vida. Bienestar y dignidad es el binomio que los acerca a una verdadera inclusión a la sociedad.

Pero la política de bienestar debe sustentarse no sólo en una filosofía incluyente, debe disponer de recursos para que estos sean distribuidos entre los sectores sociales vulnerables. El Estado mexicano había encontrado las fuentes para sustentar su atención a programas de educación, vivienda y salud. Es cierto que no fue más allá de cierta atención dejando de lado  a millones de familias marginadas, pero los recursos naturales fueron los proveedores de los fondos para atender esas necesidades. El petróleo y la energía eléctrica fueron el maná que resolvió las emergencias. Y también debe serlo ahora.

Pero no todo es miel en la penca, hay resistencia a esas políticas del bienestar. Recuperar las fuentes de energía para el pueblo pasa por eliminar la corrupción que priva en ellas. Obliga a desterrar el robo (huachicoleo) en Pémex y la CFE y a enfrentar a quienes desde los puestos públicos o sus relaciones consiguieron robar combustible o energía eléctrica asegurando impunidad y hacerse de enormes fondos que pertenecen al pueblo y que deben ser destinados a la solución de los problemas de pobreza y a fortalecer a las generaciones de niños y jóvenes presentes.

Los banqueros han rechazado cualquier medida que toque los excesivos intereses y comisiones que aplican contra sus usuarios, mismos que están muy por encima del promedio internacional; los beneficiarios de la corrupción, entre los que se distinguen exfuncionarios, empresarios ligados al comercio de gasolinas y bandas civiles ligadas a otros crímenes, también se mueven buscando no permitir el avance de la política del Estado mexicano. El boicot contra la distribución de las gasolinas a través de los oleoductos es muy claro y ha costado muy caro como sucedió en Tlahuelilpan, Hidalgo.

Y la presión seguirá subiendo en la medida en que los programas señalados vayan cumpliendo con su cometido. Hoy quizá no parezca demasiado amenazante o peligroso para la estabilidad política y social del país. Pero hay demasiados puntos rojos en el horizonte que nos dicen que se están abriendo muchos frentes para detener la nueva política del bienestar. Se mueven los huachicoleros dentro y fuera del Estado, los banqueros, los especuladores de la Bolsa de valores, los funcionarios de los otros dos poderes que no aceptan la austeridad republicana, incluidos los de organismos autónomos, sin faltar no pocos de los presidentes municipales que llegaron al poder bajo la bandera de Morena.

Los Telefonistas de México ven acercarse una situación difícil para ellos y para los trabajadores del país si crece esa ola de los grupos conservadores que no admite la política de bienestar social. Entre las alternativas que construyen es impedir demandas como la de los obreros en Tamaulipas (30 mil en huelga), seguir siendo beneficiados con la corrupción y su regreso al poder. El derecho al bienestar, recordémoslo en todo momento, es un derecho humano. Y se garantiza con una mejor distribución de la riqueza. Defendamos nuestro derecho al bienestar. Vale.

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