Post Opinión: AMLO PIERDE APROBACIÓN AÚN ENTRE SUS SEGUIDORES MÁS DUROS

COLUMNA HUÉSPED PRINCIPALES

By Ricardo Raphael, es periodista, académico y escritor mexicano. ‘Su libro más reciente es Hijo de la guerra’.

EEUU. 22 March 2020. (The Washington Post).-   Si las elecciones de julio de 2018 se celebraran de nuevo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) volvería a ganar hoy la presidencia de México, prácticamente con los mismos resultados. A pesar de que la aprobación sobre su mandato ha sufrido descalabros, continúa siendo el político mexicano con mayor popularidad.

De acuerdo con la serie de encuestas nacionales levantadas en vivienda, mes a mes, por la reputada empresa Parametría, si se hubiesen repetido los comicios presidenciales entre enero y febrero del 2020, el mandatario habría obtenido 56% de los sufragios.

Todas las mediciones serias coinciden en que al menos seis de cada diez mexicanos aprueban hoy el desempeño presidencial.

No sería prudente desestimar la legitimidad que le entrega este nivel de respaldo, sin embargo, ese mismo número toma una perspectiva diferente si se compara con el resultado que la misma serie de Parametría arrojó un año antes: en enero de 2019 el presidente logró un apoyo de 86% entre las personas encuestadas, lo cual implicaría que en solo 12 meses perdió 23 puntos.

La fuente ofrece pistas para ubicar el segmento que cambió de opinión a propósito de la competencia presidencial: la reducción principal se produjo en el núcleo duro de apoyo, es decir entre la población que decía aprobar “mucho” la gestión de AMLO.

En febrero del año pasado, 66% de las personas encuestadas ofrecían su respaldo más elevado al desempeño presidencial. Ese núcleo duro creció a su máximo después de la decisión que tomó el mandatario para frenar el robo de combustible, un delito que creció exponencialmente en el gobierno anterior.

Pero 12 meses después ese mismo núcleo se redujo a la mitad; según Parametría, hoy solo 33% de las personas encuestadas aprueban “mucho” al presidente. El núcleo comprendido por quienes aprueban “poco o algo” se mantuvo estable durante casi todo el periodo.

El otro lado de esta misma historia son las personas que rechazan la gestión del mandatario. Este otro segmento, según la misma serie, ronda actualmente también en 33%. Los detractores duros son los que han crecido más. Mientras en febrero del 2019 sólo 3% respondió que desaprobaba “mucho” la gestión presidencial, 12 meses después esa cifra llegó a 20%. Estas mediciones advierten que, mientras los seguidores duros del presidente se han partido a la mitad, los detractores duros se multiplicaron por más de seis.

Un argumento que no debería pasar desapercibido es la percepción que los distintos segmentos del espectro exhiben a propósito del rumbo que estaría tomando el país. Mientras en febrero de 2019 un 74% festinaba que México estuviese siguiendo el camino correcto, 12 meses después esa cifra disminuyó a un 50%, es decir que 24 de cada 100 mexicanos habrían cambiado de opinión al respecto.

¿Cuáles son los temas sobre los que existe mayor preocupación entre las personas encuestadas? O para ser más precisos, ¿en qué asuntos habría perdido rumbo el país?

Según los mismos sondeos son tres los expedientes que interesan más a los mexicanos: la economía personal, el combate a la corrupción y la inseguridad. Los datos señalan que no hay alerta por los dos primeros y, en cambio, sí la hay por la inseguridad.

Actualmente 36% de la población asume que su situación económica es mejor que en el pasado; antes de que AMLO tomara protesta sólo 20% declaró en el mismo sentido. Esto querría decir que un número creciente de la población percibe estar recibiendo beneficios, directos o indirectos, por la gestión presidencial.

También existe un consenso amplio a propósito de la manera como el mandatario está enfrentando el problema de la corrupción: ocho de cada 10 personas encuestadas ven su actuación como positiva. Probablemente las aprehensiones de los exfuncionarios Genaro García Luna y Emilio Lozoya Austin —acusados de delitos relacionados con corrupción—, aunque ocurrieron en el extranjero, han beneficiado a esta percepción.

Contrastan con este nivel de satisfacción las opiniones respecto a la percepción de inseguridad: 92% de las personas encuestadas asumen que México es un país inseguro o muy inseguro. Esta valoración era ya elevada antes de que AMLO ganara la presidencia, pero ha empeorado con el paso de los meses.

En lo que va de la presente administración sólo el episodio del combate al robo de combustible le aportó popularidad. En cambio, el mandatario perdió aprobación, principalmente entre el núcleo más duro de sus seguidores, ante otros episodios como la liberación en octubre de 2019 de Ovidio Guzmán —hijo del Chapo Guzmán—, en Sinaloa; el asesinato pocas semanas después de los integrantes de la familia LeBarón, en Sonora; o la tragedia frecuente de los feminicidios.

No es posible afirmar si estos datos se convertirán para el futuro en una tendencia negativa de la aprobación presidencial, pero sí podrían volverse un mapa de navegación sobre los grupos y los temas que están liderando hoy a la opinión pública. Si Andrés Manuel López Obrador no exhibe resultados pronto respecto a la violencia que vive cotidianamente la gente, y no actúa con decisión respecto a los grupos organizados alrededor de los delitos que más aquejan a la población, es probable que su popularidad continúe cayendo, sobre todo entre sus votantes más leales