¿POR QUÉ LOS PERIODISTAS DE LA MAÑANERA LLEGARON A LOS GOLPES Y DEMANDAS?

MÉXICO PRINCIPALES

Hay dos bandos: los tradicionales, aquellos de los medios de comunicación más conocidos por antigüedad. En otro, quienes saltaron de redes sociales y blogs digitales

MÉXICO . 11 marzo 2020. (Gardenia Mendoza).-  En un bando, están los periodistas tradicionales, aquellos de los medios de comunicación más conocidos por antigüedad; en otro, quienes saltaron de redes sociales y blogs digitales.

Los primeros, acusan a los segundos de ser “improvisados”, “sin rigor periodístico” y “paleros”; en sentido contrario, reviran: “arrogantes”, “monopolistas”, “chayoteros” del viejo régimen.

Todos son comunicadores acreditados por la Presidencia de la República para cubrir la información de la “Mañanera”, la conferencia de prensa que diariamente ofrece Andrés Manuel López Obrador en el Palacio Nacional y que, poco a poco, se ha convertido, tras bambalinas, en un ring de batalla de rudos contra técnicos.

Empezó con los comentarios de reporteros de periódicos, televisión y radio más prestigiosos sobre el estilo de hacer preguntas de los blogueros con largas introducciones que, en algunos casos, incluían alabanzas y adulaciones. O admiración abierta.

“Al grano”, susurraban con sorna,  según algunos  agredidos como Vicente Serrano, youtuber de Sin Censura, un canal catalogado por los reporteros críticos como pro 4T. “Ve a hacer esas preguntas a tu rancho”, le dijeron a Paul Velázquez, quien tiene una la página de denuncias #Ni1+corrupto en Facebook sobre problemáticas de Sinaloa.

En respuesta, los blogueros han montado una guardia hostil, de distancia, toman fotos o videos cuando hay “broncas” mientras esperan que el presidente les dé la palabra, sea porque llegan de madrugada para estar en primera fila o porque hacen preguntas condescendientes, a modo, alertan algunos.

 

Pero tensión ha ido en incremento: de los golpes y manotazos a los gritos y los insultos hasta un punto climático ocurrido la semana pasada por una declaración de Velázquez, el bloguero de #Ni1+corrupto, quien arremetió en contra de la periodista Isabel González afuera del Palacio Nacional.  “Ojalá reciba un balazo”, dijo.

En entrevista con este diario, Velázquez reconoce “que se dejó llevar por las vísceras”, pero que su declaración se sacó de contexto.

“Ella me llamó pirata porque llevo un parche en el ojo y lo que yo quise decir es que, para que ella entendiera lo que significa tener un parche, tendría que recibir un balazo como a mí me lo dieron”, detalló sobre un ataque ocurrido en 2019 por el que culpa a Guillermo Chapman, alcalde de Ahome, un municipio sinaloense, después de que rebeló una presunta red de facturas falsas para desviar dinero público a bolsillos privados.

“Isabel González se burló de mi rehabilitación, de que tengo un ojo jodido, de mi parálisis facial y los nervios ópticos dañados; de lo que implica comer diariamente caldo de pollo y otras desgracias del día a día”, afirma.

La reportera comentó a este medio vía telefónica que ella “jamás ha tenido una platica con el señor del parche” y que pondrá una demanda judicial. “No quiero hacer un show con este tema, pero confío en las instanias legales de su país para defender lo que considero que fue una apología del delito”.

González afirma que, al día siguiente de las declaraciones de Velazquez ante cámaras de televisión donde dijo que ojalá le dieran un balazo, él quiso abordarla y ella no dejó que se acercara. Poco después, en la conferencia, pidió protección al presidente, pero éste pidió amor y paz e hizo un llamado a la reconciliación.

LA DISCORDIA

“Cubrir la mañanera es como ir a la jungla”, advierte Velázquez. “Te tienes que cuidar del de adelante, del de atrás, del de a lado porque todos tienen sus intereses y los van a defender”.

Según los blogueros, los periodistas que asisten a las conferencias y provienen de medios como Televisa, Televisión Azteca, Milenio, La Crónica , Reforma o Grupo Imagen, entre otros, siguen peleando su “papel protagónico” y “lamentando” el dinero que ya no reciben como en tiempos de los ex presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña.

Del otro lado de la moneda, se acusa a los medios digitales de ser los “parachoques” de López Obrador. El reportero Daniel Blancas, del diario La Crónica, lamentó que la conferencia de prensa mañanera  se haya convertido en un espacio para la desinformación.

Hay siete u ocho marionetas del bando del presidente: son paleros, lambiscones, advirtió Blancas. “No digo que a esos blogueros les dé dinero la Presidencia, pero sí hemos investigado que les pagan legisladores, delegados, líderes sindicalistas afines para que pongan ciertos temas en la conferencia y obstaculicen otros”.

Blancas se enfrentó en días pasados con Hans Salazar, comunicador de las páginas digitales ZNG Noticias y Buró político porque éste lo estaba filmando. La confrontación entre ambos subió el tono hasta algunos golpes después de que la activista Frida Guerrero increpara al presidente para reclamarle la falta de acción para combatir los feminicidios.

Una reportera entrevistada por este diario quien pidió el anonimato por temor a que “le quiten” la acreditación para cubrir la mañanera dijo que las sospechas de que los blogueros son afines al Ejecutivo derivan de la conducta de éstos: están ahí desde las cuatro de la mañana para cubrir el evento, después no dan ninguna información al respecto ni cubren nada más de la  agenda del Presidente.

En cualquier caso, los bandos señalados exigen pruebas del supuesto dinero que se les da para ir en un sentido o en otro. Unos para golpear; otros para frenar.

¿DESORDEN?

Un tercer bloque de comunicadores quienes no encajan ni en los medios tradicionales más importantes ni en los nuevos digitales observan que el carácter del presidente atiza las divisiones y el equipo encargado de comunicación “no pone orden”, deja que se arrebaten la palabra, que se griten y no haya rigor profesional para decidir quién entra o no a las conferencias.

“El presidente no soporta que se le cuestione, descalifica y es intolerante cuando algo no le gusta”, observa Luis Cardona, periodista Free Lance para Diario 19 y  La Opción de Chihuahua, a quien se le retiró por unas horas la acreditación para la mañanera después de gritar sus dudas al aire porque López Obrador no le dio la palabra.

Otro problema en las mañaneras es que muchos blogueros no saben los conceptos básicos del manejo de información periodística, observó Omar Bello, presidente de la Asociación Mexicana de Periodistas Desplazados y Agredidos.

“Dan opinión sin fundamento, no profundizan sobre los temas, no usan datos duros, estadísticas, no hacen crónica y no manejan la contraparte, por tanto, se debería ser más selectivo con los que participan en las conferencias del presidente porque le están dando el micrófono a opinólogos, no a periodistas”.

Sin embargo, hay una ley que permite estas faltas y debería corregirse, acota. Se trata de la Ley de Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas que define a estos últimos de manera general e ilimitada, sin rigor, sin exigencia de no manipulación u obligación de sustentar a información.

Según el artículo 2 del Capítulo 1, son periodistas “las personas físicas así como medios de comunicación y difusión públicos, comunitarios, privados, independientes, universitarios, experimentales o de cualquier otra índole cuyo trabajo consiste en recabar, generar, procesar, editar, comentar, opinar, difundir, publicar o proveer información a través de cualquier medio de difusión y comunicación”.

“Así cualquiera se dice periodista”, advierte Bello.

EL ÁRBITRO

Desde la presidencia, el vocero Jesús Ramírez, Coordinador General de Comunicación Social de Presidencia, rechazó ante este diario que las riñas entre comunicadores sea un asunto de “desorden” de su parte como organizadores.

“La tensión, más bien, es porque los medios tradicionales tenían el monopolio de la información y ahora otros medios digitales claman un espacio: los medios más pequeños, los de los pequeños pueblos…”, dijo.

“Todas las demás acusaciones son el aderezo del conflicto, una consecuencia de la dinámica viva de la comunicación, de un ejercicio democrático al que habrá que acostumbrarse porque es un ejercicio que no ocurre en ninguna parte del mundo, los micrófonos abiertos para que el presidente hable de cualquier tema.

“Todos los comunicadores tienen que profesionalizarse más,  también los periodistas de medios tradicionales no se documentan bien para preguntar y lo que vemos es que es un proceso en el que todos estamos aprendiendo”