MANUELITO RODRÍGUEZ, UNA VIDA EN LA VIDA DE LA RADIODIFUSIÓN DE SINALOA

‘Si me permiten hablar’. Crónicas de un locutor y periodista.

Por: Agustín Torres Sotomayor (Primera  de tres partes).

‘¿Comemos oiga?’, fue un exitoso programa que trasmitía la radiodifusora XETNT ‘radio 65’ de don Roque Chávez Castro, en la década de los años noventa. El programa lo conducían conjuntamente Jesús ‘Chuy’ Luna y mi compañero locutor Manuel Rodríguez Bojórquez ‘el compañerito’ todos los días al mediodía.

¿Te gusta el jugo de limón chuy?.

Si, respondía el locutor y cantante que grabo la canción ‘Señor remendon’, de la autoría de don Arnoldo Corrales, otro grande de la radio.

‘Si me gusta mucho el limón, de hecho yo me comería todos los días un plato con jugo de limón….pero lleno de camarones’, afirmaba ‘Chuy’ Luna.

Manuelito Rodríguez nació un martes 22 de mayo de 1956. Su padre don Manuel Rodríguez Sánchez trabajaba como cantinero en una cantina que estaba frente al célebre bar ‘El Mocambo’ de la zona de tolerancia donde ‘el Juanjo’ cantaba sexualmente la canción ‘Mucho Corazón’, enfundado en un vestido rojo ‘chillante’ mientras que doña Rosalba Bojórquez, madre del ‘compañerito’ se dedicaba al hogar.

Desde 1950 hasta los primeros años de la década de los ochentas, la ‘zona roja’ de Los Mochis, Sinaloa estuvo ubicada en la orilla del dren Juárez, en el terreno donde hoy se asienta el Infonavit Bachomo.

La familia Rodríguez Bojórquez vivía en la colonia ‘Anáhuac’, que junto con ‘el Campo Tres’, eran los barrios más bravos, peleoneros y revoltosos del Mochis viejo.

Don Manuel Rodríguez había comprado un terreno cercano a la casa de sus padres en la colonia ‘Libertad’ y con el producto de su esfuerzo había logrado construir una casa de tres recámaras, antes de que el primogénito cumpliera un año de edad, la familia Rodríguez Bojórquez inicio la mudanza a la naciente colonia del surponiente de la ciudad.

Es en la nueva casa donde nacen Pedro, Julián, Lorena, Luz Esther, Juan y la más pequeña, Rosa, dicen que el consentido de doña Rosalba seguía siendo Manuelito, que contra viento y marea se sostenía.

En la colonia ‘Libertad’, el pequeño Manuelito vivió su infancia, acompañando a don Manuel a los campos de beisbol, era un excelente chocador de pelota y un infilder tan fino, que en varias ocasiones fue invitado a los try out que realizaba el equipo Cañeros de Los Mochis, por diversas razones no logro concretar el sueño de llegar al equipo de sus amores, pero jugo en todos los campos de béisbol que en esa época estaban ubicados en el fraccionamiento ‘El Parque’. Todas las demás tierras estaban enmontadas, desde la calle Alfonso Cano hasta las faldas del cerro de La Memoria, abundaban los batamotes, mezquites, amapas, cardonas y centenares de pitahayas.

Esos campos deportivos del fraccionamiento El Parque se usaron hasta 1971, año que se construyó la ciudad Deportiva ‘Aurelio Rodríguez’.

El primer micrófono

Tenía apenas seis años, cuando Manuelito para no aburrirse durante los juegos de beisbol a donde acompañaba a su padre, agarraba un palo seco y se ponía a narrar las increíbles ‘atrapadas’ de los jugadores en el campo de juego. A los seis años decidió que su actividad profesional seria en los micrófonos de la radiodifusión.

La aparición de Elías Angulo Cazares ‘El conejito brincador’

Manuelito Rodríguez estudia primero, segundo y tercer año de primaria en la escuela «Adolfo López Mateos» de la colonia Libertad, desde el primer año sus compañeros lo nombraron jefe de grupo, cargo que se extendería hasta el tercer año, continua con sus pininos como cronista deportivo narrando a veces encuentros de beisbol imaginarios o bien los encuentros de futbol que jugaban sus compañeros de clase a la hora del recreo.

Fue en el tercer año de primaria cuando llega a su escuela Elías Angulo Cazares asignado como maestro del grupo.

El popular locutor originario de Badiraguato, Sinaloa, iniciaba su carrera en el magisterio y es en esa institución educativa  donde conoce a la maestra Adriana, su esposa.

Las autoridades educativas de la escuela ‘Adolfo López Mateos’ invitan a los padres de familia a diversos eventos que realizan para mejorar la infraestructura escolar, los maestros organizaron una kermesse que reunió a toda la colonia donde se vendían diversos antojitos mexicanos y para «hacer ruido» instalaron un viejo tocadiscos «radson» que tenía una bocina de corneta y ponían canciones en discos de 78 revoluciones que eran como una tortilla negra y gruesa y también había un micrófono.

A Manuelito nadie lo invito, él solito se ‘arrimo’ y aprovecho la oportunidad y entre canción y canción anunciaba las tostadas, gorditas, champurrado, pozole, menudo, refrescos y toda la vendimia de la kermesse, esa fue la primera vez que pudo tener un micrófono real.

El 25 aniversario de la XECF ‘radio Impacto’

«Este niño tiene mucha soltura para el micrófono» pensó el profe Elías Angulo que no le quitaba la vista de encima mientras manuelito se desbarataba comiendo y anunciando las gorditas y las tostadas y seguía insistiendo a las señoras para que jugaran a la lotería en la kermes.

Al profe Elías lo que más le llamo la atención fue que a sus escasos 9 años, el niño tomara el micrófono sin cohibirse.

Angulo Cazares ya trabajaba en la radiodifusora XECF que estaba por celebrar 25 años y Pancho Pérez había pensado realizar una transmisión especial durante todo el día, la intención era que acudieran a la radio representantes de los sectores sociales y productivos así como de las instituciones educativas e intervinieran en el programa de aniversario donde estarían grupos musicales y bandas sinaloenses.

La escuela ‘Adolfo López Mateos’, participaría con un contingente de niños y Elías pensó en Manuelito Rodríguez para que hablara a nombre de los estudiantes y maestros, así se los comunico, «van a celebrar un aniversario de la XECF radio impacto y quiero que vayas conmigo para que hables en nombre de la escuela y de los niños de Los Mochis así que prepara un mensaje para que lo leas al aire en la cabina».

Fue tanta la emoción de saber que hablaría en el aniversario de la radiodifusora que el popular ‘compañerito’ le conto a todos sus vecinos, a sus amigos y pronto lo supo toda la colonia.

Esto contagio a doña Rosalba, que lo presumía con las vecinas porque su hijo iba a estar hablando por la radio. Se avecinaba la fiesta. Chiquion el plebe y haciéndole cariños, si a los Rodríguez les faltaba motivo para la celebración ya lo tenían.

Era un domingo 11 de abril de 1965, era un día muy soleado y corría un airecito fresco, para Manuel sería una fecha que nunca olvidaría. La radiodifusora XECF radio Impacto, canal 1410 cumplía sus primeros 25 años de estar al aire, había una transmisión especial por el aniversario y ahí estaban todos los locutores famosos de Los Mochis; Gilberto Cruz, Héctor Islas,  Manuel «el colorado» Hernández, Armando Tirado, Octavio Ibarra Cota, German Rivera Nieblas, Evaristo Fregozo y Alfredo «el guero» Hays Cruz, decir todos es que estaban todos incluyendo a don Pancho Pérez y a mi tío chuy Sierra.

Manuelito Rodríguez «el compañerito» recuerda que andaba un poco nervioso y emocionado cuando cruzo el callejón que tenía acceso por el bulevar Antonio Rosales para entrar a la cabina ocupada en ese momento por Octavio Ibarra Cota. Había niños de otros planteles educativos. Cuando le tocó el turno de entrar al aire el profesor Elías Angulo lo puso frente al micrófono, ni siquiera leyó el escrito que tenía en las manos sudorosas y convertido en un manojo de nervios, entre lo que recuerda haber dicho, Manuelito a sus 9 años y ante un potente micrófono.

«felicitamos al personal docente de la XECF por darnos tantas alegrías»

«a nombre de todos los niños de mi escuela Adolfo López Mateos felicitamos al personal docente de la XECF por darnos tantas alegrías».

Al término de esta expresión los locutores estallaron en risas. Los de XECF ‘Radio Impacto’ y XEHS ‘La Campeona’, que eran testigos de la intervención de aquel niño. Elías Angulo Cazares le reconvino «en la radio no es personal docente, eso solo se dice en la escuela, aquí somos trabajadores».

Fue la única observación que le hizo el profe Elías mientras que Pancho Pérez, Gilberto Cruz, Héctor Islas,  Manuel «el colorado» Hernández, Armando Tirado y Alfredo «el guero» Hays abrazaban a Manuelito y lo felicitaban por el mensaje que había dado en el aniversario de la radio a sus 9 años.

Ninguno de los presentes imagino que esa sería la primera de muchas ocasiones que habrían de compartir cabina y micrófonos juntos.

Manuelito se sentía orgulloso porque ese año los programas más escuchados de la radio eran «La Fogata Norteña» que conducía  Alfredo «el guero» Hays en la XECF ‘radio Impacto’ y «La Hora de la Secretaria» en la XEHS La campeona, con Octavio Ibarra Cota y ahí los tenía muy cerca de él.

Al llegar a su casa doña Rosalba había preparado una exquisita barbacoa, había celebración y la familia estaba reunida empezando por el tío Juvencio Bojórquez que invitaba a los demás a brindar. Cuando estudia el cuarto año de primaria se le presenta el padecimiento de las anginas, un día en clase, estaba hirviendo con 39 grados de temperatura y el maestro lo envió a su casa, Su mama lo llevo al Seguro Social, el médico familiar que lo atendió le dijo a Doña Rosalba que tenían que extirparle las anginas.

La operación se realizó sin ningún contratiempo, pero si el niño ya era chiquion, imagínenselo de «enfermo».

De esa operación se agarró «el compañerito»  para convertirse en el centro de atención de sus padres, fueron varias las veces que fingió tener un calenturón para no ir a la escuela y tanto don Manuel como doña Rosalba se lo creían. Sus largas ausencias provocaron que perdiera el año escolar.

Hasta Puerto Vallarta con el profe «chevo» de la Paz

En 1978 Manuelito Rodríguez cumple 13 años y llega a estudiar la Escuela Secundaria estatal Ignacio Manuel Altamirano que se ubicaba frente al hotel América, donde ahora está instalada la secundaria SNTE por la calle Allende y Cuauhtémoc.

En ese tiempo el Director de la escuela era el profesor Eusebio «chevo» de La Paz Ochoa y el subdirector Emilio Avena Medina quienes tenían a la escuela muy bien posicionada académicamente.

Por sus logros y su aprovechamiento la secundaria figuraba como una de las mejores del norte de Sinaloa. Ese año los profesores organizaron en el mes de marzo un viaje de estudios a Puerto Vallarta para estudiantes del tercer año de secundaria pero como el número de alumnos no se pudo completar a la hora de hacer la lista para llenar el camión tuvieron que invitar jóvenes de primer y segundo grado.

Cuando llegaron al salón de Manuelito Rodríguez, «el compañerito», los profesores preguntaron quien podía realizar el mencionado viaje a Vallarta y el primero en levantar la mano fue el.

‘yo de volada me apunte para ir a esa excursión y me fui con ellos a Puerto Vallarta»

El viaje se realizó sin contratiempo desde Los Mochis, los alumnos disfrutaron la travesía pues al profe «chevo» se le ocurrió entrar a San Blas Nayarit para que los adolescentes conocieran las playas, ahí estuvieron todo un día.

Luego siguieron a Tepic donde llegaron por la mañana a desayunar y ya descansados continuaron el recorrido hasta Puerto Vallarta que para sorpresa de los profesores encargados del bullicioso contingente, al llegar al puente de la caseta de cobro ya los esperaba un grupo de jóvenes que acompañados de sus maestros sostenían unas cartulinas donde les daban la bienvenida;  «bienvenidos estudiantes de Los Mochis Sinaloa», «Puerto Vallarta los recibe con los brazos abiertos».

Un par de maestros suben al camión, el plebero estaba  alegre, el profe «chevo» y el profe Avena eran amigos de los directores de la secundaria técnica que se había convertido en anfitriona de los mochitenses, de ahí la comitiva se traslada a las instalaciones de la secundaria donde se había preparado ya un evento artístico-cultural amenizado por un mariachi y donde hubo una serie de demostraciones de charrería y una rondalla de la institución educativa que empezó cantando melodías muy bonitas. Para entonces el profe «chevo» y Avena ya habían iniciado el festejo tomándose unas cervezas bien heladas y a las dos horas, tiempo que duro la velada artística, ambos maestros estaban medio «mareados». Cuando termino la rondalla la última canción, un profesor que fungía como maestro de ceremonia anuncio el discurso del Director de la Escuela Secundaria Técnica de Puerto Vallarta para agradecer la visita de los estudiantes mochitenses, un discurso muy emotivo y cargado de expresiones de amistad.

Ya para terminar el discurso fueron con los profesores «chevo» y Avena llego a preguntarles cuál de los dos iba a dar el discurso de agradecimiento por parte de la comitiva de Los Mochis. Los dos se vieron la cara. «chevo» le dice al profesor Emilio Avena «profe, le toca a usted dar las gracias por esta recepción» y Avena le respondió «profe chevo, a usted le toca por ser el director de la escuela». y contesta el profesor Eusebio «pero no estoy en condiciones de dar un discurso». La cerveza helada había hecho su efecto.

Mientras los profesores Eusebio de la Paz y Emilio Avena decidían cuál de los dos daría el discurso oficial, Manuelito Rodríguez, que estaba a espaldas de los dos los interrumpió, «si quieren yo hablo en nombre de todos los estudiantes, si quieren yo me dirijo a los compañeros», la propuesta del «compañerito» dejo perplejos a los maestros.

«comooo tuu? ¿Puedes?»

Dijeron a coro con incredulidad viendo la cara del joven de 13 años que por la estatura más bien parecía que tenía 9 años de edad.

«claro que sí, yo puedo hablar a nombre de todos, ya he hablado por micrófono» dijo decidido Manuelito, entonces el profesor Eusebio de la Paz le dijo a Avena «está bien, total, que hable el a nombre de todos, si la riega pues es un plebe, ahí como sea inventamos que no veníamos preparados, si él quiere, pues que hable» y dicho esto Manuel Rodríguez se dirigió con paso marcial rumbo al micrófono, todos voltearon a verlo.

Cuando inicio el discurso se dirigió a alumnos llamando por su nombre a los maestros. La pieza oratoria del «compañerito» casi hace llorar a la comunidad estudiantil de la técnica de Puerto Vallarta pues se desbordo en elogios para ellos, si a eso añadimos que ya había demostrado que poseía dotes histriónicas y que era excelente para fingir y actuar su discurso levanto una salva de aplausos entre la muchachada y reconocimientos de los maestros anfitriones, «el compañerito» había cerrado su discurso ofreciéndoles a sus anfitriones la generosa hospitalidad de la ciudad de Los Mochis. Hasta los profesores Eusebio «chevo» de La Paz Ochoa y el subdirector Emilio Avena Medina que ni conocían a ese alumno de primer año al que el profe «chevo» decía que parecía un «taponcito» por su estatura, lo felicitaron porque los había salvado del problema.

Al término de la reunión los maestros anfitriones habían organizado hospedar a los jóvenes mochitenses en casa de los alumnos de la escuela técnica, a Manuelito le correspondió irse con Jaime Alberto Ulloa que vivía por la calle Paseo Presidente Gustavo Díaz Ordaz numero 28 frente a la catedral, cuyo principal distintivo es la corona que tiene por cupula y es uno de los atractivos turísticos del puerto. A los meses, los maestros y alumnos de Vallarta pagaron la visita y fueron recibidos en Los Mochis por el profesor Eusebio «chevo» de La Paz Ochoa quien organizo una recepción en una sala de fiestas del campo 3 frente a la casa donde vive la familia Rojo, los propietarios del agua del «indio cebado». Lamentablemente la «generosa hospitalidad» que en su discurso había ofrecido Manuel Rodríguez no se les dio a los vallartenses pues un grupo de «cholos» del barrio bravo del Campo Tres, armados con «chacos» y cadenas arremetieron contra los visitantes dándoles una paliza a varios jóvenes.

Esta es la primera parte de tres entregas.

Oído por casualidad

‘Este cabrán de Eleazar nomas le falto que le pusiera llantitas al palacio municipal para llevárselo a Sinaloa de Leyva’, dijo enojado el alcalde Marco Vinicio Galaviz, aquella mañana del viernes 03 de enero del año 2014.

Se venía el festejo de Día de Reyes y el Tesorero Municipal Jacobo Navarro Mundo había dado a conocer que el alcalde saliente, el sinaloita Eleazar Rubio Ayala había dejado en quiebra financiera al Ayuntamiento de El Fuerte.

‘Se llevaron hasta los clips de los escritorios’, señalo Jacobo.

Incluso a mi como director de Comunicación Social me toco ir hasta Sinaloa de Leyva a ‘corretear’ a quien había sido secretaria y Enlace de Eleazar porque su querida paisana se llevó una computadora Lap Top propiedad del Ayuntamiento.

De escándalo las obras de vivienda que se entregaron sin terminar el menaje de casa; sin ventanas, sin puertas, sin piso firme, todo eso en la Dirección de Planeación de Viridiana Gastélum y ni que decir en Tesorería Municipal, donde Marco Vinicio Vega Herrera ‘el melcochas’ y el mismísimo alcalde Eleazar Rubio recibieron órdenes de aprehensión de la Procuraduría de Justicia del Estado por el presunto desvío de un millón de pesos del programa ‘Empleo Temporal’.

¿Te acuerdas Viridiana Gastélum?

De todas esas investigaciones di cuenta en Comunicación Social del Ayuntamiento de El Fuerte del ‘Vini’ Galaviz. Todo sucedió el 2013 y 2014.

‘Pinchi Eleazar, decía ‘el Vini’ que no tuvo otra salida más que denunciar el robo al erario público ante las instancias correspondientes y fue con su entrañable amigo el Ing. Rene Zazueta para pedirle un préstamo para pagar la primera quincena a los trabajadores sindicalizados y jubilados, Policía y Tránsito.

‘Ellos no tienen la culpa, el sueldo se les va a pagar’ sentenció el arquitecto Presidente Municipal.