LA MONTAÑA: LA DEUDA PÚBLICA Y HACIENDA

OSCAR LOZA OCHOA PRINCIPALES

Por Oscar Loza Ochoa

Lo normal se ha ido, ¿a dónde vamos desde aquí?

Grave Fan

Otro fin de semana traumático para periodistas y medios. El sábado 14 por la noche es levantado el reportero gráfico Carlos Zataráin en Mazatlán, junto a otros dos jóvenes. Este lamentable hecho se registra apenas cinco días después del asesinato del periodista guanajuatense Israel Vázquez Rangel y de lesiones por bala a los periodistas de Cancún Cecilia Solís y Roberto Becerril, los tres mientras desarrollaban su labor de comunicadores.

La respuesta del gremio periodístico tanto en Mazatlán como en Culiacán no pudo ser más oportuna. Como lo manifiesta la prensa: la solidaridad hizo la diferencia. Y así fue, pues unas horas después de las manifestaciones públicas, fueron liberados Carlos y uno de los otros dos plagiados con él; poco después el tercer joven sería también liberado. Una de las periodistas me preguntaba en el plantón de Catedral en Culiacán, si no sería contraproducente realizar esa manifestación. Al contrario, le dije muy seguro, visibilizar el problema y presionar para que se resuelva nos acerca a la solución. Felicidades amigos periodistas, ganamos una. Y gracias por la oportuna solidaridad de los organismos que protegen a periodistas y la libertad de expresión.

El día 16 pasado, la Secretaría de Hacienda informa a través de su comunicado 091, que ha realizado una operación de refinanciamiento de parte de la deuda con vencimiento a corto y mediano plazo. Emitió dos nuevos bonos, uno con vencimiento en 2031 y otro en 2061. Los montos son de 1 mil 825 millones de dólares a un interés de 2.659% y otro a 40 años, por 1 mil 800 millones de dólares a un interés de 3.771%. Con ambos se aseguró la recompra anticipada de pasivo por vencer en 2022. Se aprovecharon las bajas tasas de interés del mercado y la posibilidad de intercambiar los nuevos bonos por los que estaban por vencerse.

Tendremos un respiro en el pago de amortizaciones de la deuda en 2022 por un 75 por ciento, nos dice. Y también hay que agregar que los nuevos bonos alargan la agonía de la deuda: una parte a 2031 y la otra hasta 2061. Keynes y el sentido común nos dirán que para entonces la presente generación adulta ya no estará viva. No se puede condenar la medida si el respiro de 2022 permite invertir el ahorro en la emergencia creada por el Covid-19 y la recesión, pero si ese es el único esfuerzo de renegociar deuda, no habremos caminado más de un jeme en el largo y complicado camino hacia una verdadera solución de la deuda.

Cuando esta columna salga a la luz, nuestro recuento de víctimas fatales del coronavirus habrá llegado a los 100 mil y lo haremos en el marco de un alto riesgo de que enfrentemos un fuerte repunte de la pandemia si las condiciones climáticas no nos favorecen y las medidas sanitarias y la disciplina ciudadana se relajan. Pero hay una parte del problema (¿estructural sería correcto decir?) que no entra en las consideraciones cotidianas sobre el Covid-19: la vivienda y las condiciones de pobreza en que mal sobreviven a la pandemia millones de compatriotas. En España y Portugal ha comenzado el debate al respecto.

Los activistas de España dicen que “el foco de la política debe estar repartido de la misma manera y con los mismos esfuerzos a garantizar la salud a la población pero tambiéngarantizar la existencia material de la población”. En el centro de la atención está combatir las desigualdades económicas y territoriales, pero también una reconstrucción post pandemia que contemple los derechos y libertades de las personas. En Portugal, un grupo importante de parlamentarios ha metido al debate el tema de la reforma laboral, buscando rescatar derechos ahogados por la legislación conservadora y apuntando hacia el incremento de pensiones y de una prestación universal que ponga a todos por encima de la línea de pobreza y que los presupuestos de gobierno no sigan cubriendo los rescates (fracasos) de bancos.

Con los registros de repunte del coronavirus en Europa y en Estados Unidos, las estimaciones sobre el crecimiento de la economía han ido a la baja. Con o sin vacuna, de acuerdo a la experiencia, las expectativas que ven los especialistas no mejorarán en al menos seis meses. Ello nos invita a que haya mayor preocupación y ocupación para lo que viene en los próximos meses en México. De presentarse una situación similar a la que vive Europa o varias entidades de Estados Unidos, el fantasma de la deuda (la que ya tenemos y la necesidad de aumentarla) pasará revista frente a una masa de mexicanos que ya demandan desesperadamente alimentos, salud y vivienda. Hay al menos nueve estados con el agua de la deuda hasta el cuello, ¿cuántos más se sumarán si las cosas empeoran en 2021? La situación que viven varias universidades públicas es un buen termómetro ahora.

El próximo 28 de noviembre se conmemorará el bicentenario del nacimiento de Federico Engels. El tema de la ecología, tan caro hoy no sólo para los movimientos sociales que defienden una relación más armónica con la naturaleza, sino para todo ser sensato, trae a la memoria el trabajo pionero de este gran pensador del siglo XIX en el tema. Sus afanes de investigación no se circunscriben a este campo, como lo prueba con creces toda su obra. Sus aportes a la lucha por el socialismo y de una nueva concepción del mundo junto a Carlos Marx, siguen esperando su valoración completa. Vale.

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