LA MONTAÑA: INFORME DE DERECHOS HUMANOS Y CORONAVIRUS

OSCAR LOZA OCHOA PRINCIPALES

Por Oscar Loza Ochoa.

La enorme deuda, particularmente en el sector corporativo,

es una receta para un colapso grave

si la rentabilidad se redujera drásticamente.

Michael Roberts

El Reloj se para cuando el dolor toca a nuestra puerta. Al menos eso quisiéramos para mover cielo, tierra y mar buscando asideras de manera desesperada para una solución a los problemas. En medio de esa lastimosa realidad y con la confianza en el carácter y fortaleza que siempre ha tenido mi hermano José Atanacio “Llin”, esperamos que así como dejó atrás todos los valladares y trancas que la vida le atravesó en el camino, también supere este invisible virus que es ya un dolor planetario. Su amor por la vida y su apego a la familia son el infaltable complemento de la buena atención hospitalaria y la medicina.

La Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa, rinde su Informe anual este jueves 21 del presente. Siempre lo hizo ante un auditorio y los medios de comunicación. La rendición de cuentas es un hermoso principio y se ha convertido en una tradición de nuestro movimiento de derechos humanos, pero hoy las circunstancias nomás permiten lo virtual. La CDDHS cumplirá 37 años de servicio ininterrumpido en favor de los sinaloenses. Y si nada impidió el cumplimiento de nuestra misión, nada, ni los homicidios de Norma Corona, Jesús Michel y Jorge Aguirre, compañeros entrañables, tampoco lo ha hecho este bicho que asola el planeta y que llamamos Covid-19.

La crisis sanitaria nos obligó a cerrar las oficinas el viernes 3 de abril, pero seguimos atendiendo quejas y peticiones a través de las redes sociales y por teléfono. El lema sobre el que hemos cumplido nuestro trabajo es: ¡Ni en coronavirus nos detiene! Atendimos a muchas personas y se emitieron varias medidas cautelares y recomendaciones a las autoridades, con el fin de que hubiera una mejor gestión de la pandemia del Covid-19. Pero las cifras del año de gestión son las siguientes: “se atendieron un total de 296 casos, destacando que 131 fueron asesorías y 130 fueron calificadas como presuntamente violatorias de derechos humanos, de las cuales, 285 fueron concluidas y 11 se encuentran en trámite, resaltando que se emitieron 15 medidas cautelares y 5 recomendaciones, encabezando como autoridades responsables las Agencias del Ministerio Público del Fuero Común, IMSS, Elementos de la Policía Estatal Preventiva, Elementos de la Dirección de Seguridad Pública de Navolato y Hospital Civil de Culiacán”.

Hay un problema cuya insana cicatriz se remonta a 1975 en Sinaloa y que sigue doliendo profundamente porque no hay fuerza humana que lo pare: la desaparición forzada de personas. Dice el informe de la CDDHS: “La cuenta oficial de la Fiscalía General del Estado nos dice que hasta el martes 19 había 3 mil 52 personas en calidad de desaparecidos en nuestra entidad. Los 15 grupos de familiares que se han constituido en Sinaloa elevan esa cifra por encima de los 5 mil. Y a nivel del país, la Comisión Nacional de Búsqueda reconocía a principios de 2019 la existencia de poco más de 40 mil desaparecidos, mientras los organismos no gubernamentales llevan esa cifra a más de 50 mil.”

La CDDHS, considera muy importante recordarle al Congreso del Estado que está en deuda con la sociedad sinaloense, pues ha pesar del alto costo que en vidas y amenazas hemos pagado los activistas en derechos humanos y los periodistas, no contamos aún con una Ley de Protección para defensores y periodistas. Y por falta de iniciativa de parte de los organismos sociales no ha quedado, pues desde el año pasado fue entregada una iniciativa de ley con el respaldo de varios organismos locales y nacionales. El reciente tercer aniversario luctuoso del periodista Javier Valdez y su muy parcial justicia, hace que la Comisión retome el tema y les diga a los representantes populares: “Conminamos al Congreso del Estado para que nos obsequie en este próximo Periodo de Sesiones la Ley de Protección a Defensores de los Derechos Humanos y Periodistas.

La crisis sanitaria nos obligó a cerrar el 3 de abril, dijimos; pero esa misma crisis no llevó a reabrir las puertas de la CDDHS el pasado 4 de mayo. Muchas familias no tienen ingresos ahora ni alimentos para sobrellevar la crisis. No quisimos quedarnos con los brazos cruzados y a la vez que convocamos al público en general a donar alimentos, nos dispusimos a entregarlos a las personas más vulnerables en esta situación: los pobres entre los pobres. Hasta el día de hoy hemos podido hacer llegar unas 190 despensas y apoyos a familias con pacientes hospitalizados. Desde luego que no cubrimos el grueso de las personas y necesitadas, pero hay un granito de arena muy importante. Nuestro agradecimiento a las 20 personas y familias que hicieron llegar su apoyo.

—Estamos viviendo un momento inimaginable en la historia de nuestra generación. —Dice el escritor Leonardo Padura en pleno despliegue del coronavirus. Le damos la razón, pues ni el SRAS de 2003 ni la influenza A (HıNı) nos dieron tanta congoja como el bicho del Covid-19. Hemos tenido que modificar conductas, posponer muchos proyectos y hasta paralizar la economía. Muchas cosas que temimos fueran eternas han quedado severamente cuestionadas y con posibilidad de cambiarse, como la horrible concentración de la riqueza y la desigualdad social, que dejan al margen de los beneficios del desarrollo a la inmensa mayoría de la sociedad. Con esta crisis, que se extiende a los campos de la economía, el medio ambiente y al político, también se abre la posibilidad de cambios. Pero esa posibilidad siempre depende de la disposición de los ciudadanos y su capacidad de marchar y exigir de manera organizada. Vale.

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