LA MONTAÑA: CORONAVIRUS, INFORME DE AMLO Y FUTURO

OSCAR LOZA OCHOA PRINCIPALES

Por Oscar Loza Ochoa

Medidas sin precedentes para tiempos sin precedentes.

Sadik Khan

¿Qué nos plantea el día después de esta pandemia? ¿Caminaremos con renovada andadura  hacia la construcción de un mundo nuevo? Por lo pronto no pocos nos adelantan que la crisis civilizatoria presente (contingencia de salud, recesión económica, crisis ambiental, etc.) será el fin del mundo que conocemos y padecemos. Es lo deseable, no sabemos aún si será lo posible. Pero en tiempos de crisis hay que buscar certezas, pues las dudas y miedos no tienen parentesco alguno con el sentido de la oportunidad.

Si hay puntos de referencia importantes para ubicarnos en las coordenadas de la presente crisis y que nos ofrezca elementos para la toma de decisiones como sociedad, son el Informe del presidente Andrés Manuel, el marco que da la situación a nivel internacional, el comportamiento de los dueños del dinero en México y lo que sucede en sectores vulnerables de la sociedad, a pesar de las llamadas  medidas anticíclicas. Los números duros en todos los ámbitos nos dan una pauta para ubicarnos, así sea sobre el cráter de un volcán activo, pero determinando la posición real que tenemos. No hay determinación de rumbo sin ello.

Del discurso presidencial se desprende que su proyecto sobre la 4T no lo hace mover ni el coronavirus, ni la recesión económica evidente desde 2019. En términos generales no está mal mantener el proyecto por el que se ha trabajado desde el primer suspiro del presente siglo; pero el país y el mundo no están viviendo la “normalidad” impuesta por el neoliberalismo. No es de gratis que se hable de crisis civilizatoria al referirse a lo que pasamos en el presente momento. Soy partidario de la 4T y de los que plantean ir al fondo de las cosas, pero hay preguntas que no pueden quedarse en el aire después del discurso del Presidente: No hubo acuerdo con la cúpula empresarial, ¿por qué? Tenemos 25 años pagando a los banqueros una deuda injusta e inmoral, ¿por qué no se tocó el tema. Ese dinero nos hace falta aquí y ahora. La crisis será de larga data.

Hay quienes han reclamado que la clase media no fue foco de atención en el Informe. No condenan que se hable de apoyos a los pobres, pero se preguntan qué pasará con los pequeños y medianos negocios si han cerrado desde hace días. Yo agregaría, buena parte de los trabajadores de esas pequeñas y medianas empresas se fueron a sus casas con salario parcial o sin él. Tienen derecho a una respuesta del Estado muy concreta. Otro sector muy vulnerable son los vendedores ambulantes de los centros de las ciudades, de los cruceros, de los que venden en las periferias, en las playas y centros de recreo, los músicos, los trabajadores domésticos, etc. En el Informe se anuncian créditos, pero estos tienen sus peros: que quienes los soliciten no estén en el buró de crédito y que son sólo eso, créditos.

La inversión pública y privada alcanzará los 339 mil millones de pesos dice AMLO, no está mal, representan cerca del 1.4 por ciento del PIB, pero el boquete que dejarán la recesión que empezó desde 2029 y la pandemia, dice la CEPAL que llegará al 4 por ciento. Hay otras opiniones especializadas que nos remiten al 6 por ciento. Y no hablo de los que llevan el porcentaje más allá. ¿De qué tamaño deben ser los recursos a disponer? Al menos del 6 por ciento del PIB.

¿Cuál es el marco internacional en el que se da el Informe? Todo fue que los extranjeros tenedores de bonos gubernamentales se enteraran de que México iniciaba su doloroso caminar por la senda del coronavirus, para que en 20 días retiraran 321 mil 388 millones de pesos (1.3% del PIB). No fueron los únicos en “tomar las de Villadiego”. La Reserva Federal (FED) de EU informó la semana pasada, que la cantidad de dinero transferida por mexicanos a cuentas bancarias norteamericanas fue de 76 mil 166 millones de dólares hasta enero pasado. Y considera que esta puede alcanzar los 84 mmd. Esto nos pone en situaciones vividas ya en 1982 y 1994. Bien dicen que el capital no tiene patria. Tampoco madre.

A todo esto hay que agregarle que nos han heredado un sistema de seguridad social con el acta de defunción incluida. Y reconociendo los esfuerzos que AMLO ha realizado en estos 16 meses de gobierno para revivirlo, lo cierto es que tiene que hacer frente a esta crisis sanitaria sin precedentes, cuando la convalecencia de ese sistema de salud no ha terminado. Que las autoridades nos digan que hacen falta 9 mil médicos especialistas en plena crisis, habla de la magnitud de la tarea que tienen que enfrentar, sobre todo si la curva de la pandemia sigue en ascenso y el punto de inflexión se ve lejos.

Es crisis civilizatoria la que vivimos y bien dice Emmanuel Macron: “al día siguiente, cuando ganemos, no será un regreso al día anterior.” Por eso el Estado mexicano no puede quedarse en el discurso del domingo 5. Tiene una crisis múltiple: la del coronavirus, la recesión, la ambiental y la de seguridad. Se tiene una obligación fiscal por pago de deuda pública por casi 749 mil millones de pesos, más del doble de lo anunciado como inversión, equivalente al 3 por ciento del PIB. ¿El Congreso de la Unión no tocará este problema? O pagamos puntualmente esa deuda o sobrevivimos. Lo planteado en el Informe del domingo no alcanza a cubrir las urgencias de las mayorías, que sólo podrán cruzar el vado de la crisis con el imprescindible apoyo del Estado. Pero aún esas medidas adolecen del elemental apoyo organizado político y social. No hay un acuerdo firme con la cúpula empresarial, pequeños y medianos empresarios siguen en espera de medidas contundentes y de la gran masa que vive en la informalidad, muchísimos están al garete, desorganizados. Si el hambre aprieta corren el riesgo de ser manipulados por las cúpulas empresariales.  Ni Morena en la calle ni en el Congreso está manifestándose como fuerza en apoyo de las medidas anticíclicas. Tampoco tiene opinión propia. Imposible quedarnos al margen en este momento. Vale.

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