EVARISTO FREGOZO, PIONERO DE LA RADIO

‘Si me permiten hablar’. Crónicas de un locutor y periodista.

Por: Agustín Torres Sotomayor

Don Evaristo Fregozo Ureña nació el miércoles 12 de octubre de 1921 en Mazatlán, Sinaloa.

Su infancia transcurrió en la calle ‘Carnaval’, muy cerca de la radiodifusora XETK de   Mazatlán que era propiedad del empresario radiodifusor don Luis Pantoja Parra.

Don Evaristo Fregozo tuvo entre sus grandes amigos de esa época, a don Rafael Reyes Nájera, el célebre cronista conocido como ‘Kid Alto’.

Siendo aún niños, Evaristo y su amigo Rafael, vendían las revistas y los periódicos de la época.

A los 13 años de edad mientras que Rafael Reyes Nájera «Kid Alto’, empezaba a trabajar en la farmacia ‘La Moderna’ entregando medicamento a domicilio, su inseparable amigo Evaristo Fregozo se preparaba para convertirse en maestro rural.

En 1938, el maestro rural Evaristo Fregozo Ureña y Rafael Reyes Nájera ‘Kid Alto’ se hicieron compadres en una ceremonia bautismal celebrada en la catedral basílica de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de ese puerto, estrechando más la amistad que tenían desde niños.

Ya para entonces, el célebre ‘Kid Alto’ escribía una columna deportiva en la rama del basquetbol en el periódico ‘El Deportivo’, que se imprimía en la imprenta ‘Avendaño’ que era propiedad del ‘Chale’ Salazar Cordero.

En 1939 aquel maestro rural y su compadre formaron el Club Deportivo ‘El Rayo’.

Huracán Seis a la vista

Fueron nueve los ciclones que azotaron la costa del pacifico en el año de 1939.

El huracán seis toco tierra el lunes 04 de septiembre de 1939.

Aquella tormenta tropical que se había formado al suroeste de Cabo San Lucas.

Para el miércoles seis de septiembre, aquel fenómeno meteorológico, ‘curveo’ hacia el noreste dirigiéndose al norte de Baja California.

Los jóvenes compadres Evaristo Fregozo Ureña y Rafael Reyes Nájera ‘Kid Alto’, habían convocado a los deportistas de Mazatlán, a una reunión que se iba a celebrar en la plazuela ‘Machado’ en pleno centro histórico del puerto.

Jóvenes deportistas de las disciplinas de beisbol, futbol, ciclismo, básquetbol, natación y atletismo, se habían reunido atendiendo la invitación de ‘Kid Alto’ y su compadre Evaristo Fregozo.

Cuando el reloj de catedral marco las cinco de la tarde, las gruesas y negras nubes que se habían desprendido del huracán seis que azotaba Baja California Sur, cubrieron la ciudad de Mazatlán, llamada también ‘La perla del pacifico’.

El Presidente Municipal de Mazatlán era don Ramón Armengol.

El aguacero se vino acompañado por una tormenta eléctrica, los jóvenes se guarecieron bajo el kiosko de la plazuela ‘Machado’.

Fue cuando un rayo cayó a unos metros de ‘la cueva del diablo’, relativamente cerca del kiosko.

Frente a Olas Altas.

Los jóvenes se cubrieron los ojos y los oídos ante el estruendo.

Cuando la tormenta se hubo disipado, Evaristo Fregozo y su compadre Rafael Reyes Nájera ‘Kid Alto’,  formaron el Club Deportivo al que bautizaron como ‘El Rayo’, en memoria a aquella legendaria tormenta.

Entonces si llovía en Mazatlán.

Evaristo en la XETK

Reyes Nájera se mudó como colaborador de la revista deportiva del periódico ‘El correo de la tarde’ donde colaboraba con don José C. Valadez, periodista, historiador, diplomático y catedrático mientras que su compadre Evaristo Fregozo combinaba su trabajo como maestro rural y empezaba a hacer sus ‘pininos’ en la radiodifusora XETK.

Fue en el año de 1943, después de dejar la radiodifusora XERJ de don Pablo Xibille, cuando su compadre Evaristo Fregozo, invito a ‘Kid Alto’ a trabajar a la radiodifusora XETK de don Luis Pantoja.

Ya en ‘La TK de Mazatlán’, Evaristo Fregozo Ureña le presento a ‘Kid Alto’ a sus compañeros locutores Manuel ‘colorado’ Hernández y a Juan Hernández Salazar.

Por esos extraños hilos de afecto, el equipo de locutores se trasladaría años después a la radiodifusora XEHS de Los Mochis, propiedad de don Manuel Ceferino Pérez Alvarado ‘el pinini’.

En 1947, año en que se inauguró la Liga Mexicana del Pacifico, don Luis Pantoja, dueño de la radiodifusora, les dio indicaciones a Evaristo Fregozo Ureña y a su compadre Rafael Reyes Nájera ‘Kid Alto’, de trasmitir los juegos de beisbol que tuviera el equipo ‘Venados de Mazatlán’, jugando como visitante.

El presidente del equipo mazatleco era don Teodoro Mariscal.

Don Evaristo Fregozo era el locutor comercial mientras que su compadre, el cronista Rafael Reyes Nájera ‘Kid Alto’ era el conductor de los juegos y de los programas ‘Buzón beisbolero’ y ‘El momento Deportivo’ que trasmitía la radiodifusora XETK, los compadres tenían el primer lugar de audiencia en el sur del estado.

Como en la infancia, siempre estuvieron juntos.

Se coronan los compadres

El martes 07 de enero de 1969, la serie final por el cetro de la Liga Mexicana del Pacifico fue entre los equipos ‘Naranjeros de Hermosillo’ y ‘Cañeros de Los Mochis’.

El inolvidable cronista, locutor y periodista Octavio Ibarra Cota y Rafael Reyes Nájera ‘Kid Alto’ fueron quienes narraron la crónica de aquel inolvidable juego donde ‘Los Cañeros de Los Mochis’ se coronaron como supercampeones por primera vez en la historia, derrotando a Hermosillo con un marcador de 6 a 3.

El locutor comercial que acompañaba a los legendarios cronistas fue como siempre don Evaristo Fregozo Ureña.

Oído por casualidad

Fue en el año 2005

En el grupo radiofónico  Organización Impulsora de Radio (OIR) ubicado en la esquina de la avenida Miguel Hidalgo y el bulevar Antonio Rosales, desde donde trasmiten las radiodifusoras XECU ‘radio Rancherita’ y XECW ‘radio Variedades’, se gestaba una guerra intestina.

Juan Bautista, el auto llamado ‘corresponsal de guerra, conductor del noticiero radiofónico ‘Micrófono Abierto’, se ufanaba de la amistad de Juan San Millán, hijo de la empresaria radiofónica señora Adriana Aguirre de San Millán, hija de don Francisco Aguirre, Director General del Grupo Radio Centro y dueña de las radiodifusoras del Grupo OIR de Los Mochis, Sinaloa.

Invite a Juan a mi departamento, es muy amigo mío, nos pusimos una buena ‘peda’, presumía el periodista.

Ante la artillería pesada que utilizaba, Juan Bautista pensó que la Lic. Rosa Isela Morales Lugo, pronto saldría de la gerencia del grupo radiofónico y contra ella enfoco sus baterías.

Bautista estaba tan seguro que con el apoyo de Juan San Millán, echaría a Rossy Morales del grupo OIR, tan seguro estaba, que acerco a Martín Longoria quien se desempeñaba como agente de ventas de publicidad de las dos radiodifusoras.

Juan Bautista empezó a preparar al abogado para que estuviera listo para asumir la gerencia del grupo OIR.

Estaba seguro que su campaña contra Rossy Morales concluiría con su despido pero se topó con pared.

Cuando la señora Adriana Aguirre de San Millán fue enterada de las pretensiones de Juan Bautista, puso en su lugar con una reprimenda al auto llamado ‘corresponsal de guerra’ y el pobre de Martín Longoria pago los ‘platos rotos’,  creyó en la promesa del periodista y hasta se llegó a sentir como gerente del grupo OIR, pero la caprichosa realidad le tumbo el sueño.

Termino en la calle.

Mientras que Rossy Morales continúa al frente del Grupo OIR, la única mujer que tiene esa posición de liderazgo en la radiodifusión del Estado de Sinaloa.

En el suelo

Juan Bautista, el autollamado ‘corresponsal de guerra’, conductor del noticiero ‘Micrófono Abierto’ que se trasmitía por la XECU ‘radio Rancherita’ y XECW ‘radio Variedades’ había invitado a dos famosos periodistas a comer al restaurante de Juan ‘Ostiones’.

De mis dos compañeros periodistas me reservare el nombre.

Los tres comunicadores degustaban unas cervezas bien heladas, cuando en la mesa contigua, unos músicos tocaban unas canciones a una enamorada pareja.

De pronto uno de los periodistas insistió para que los ‘chirrines’ les cantaran unas canciones.

La molestia subió de tono en la mesa contigua y la pareja se levantó y se fue.

Minutos después llego un ‘comando’ de sicarios armados, levanto a los tres periodistas de sus sillas, los saco a la calle y les ordeno que se tiraran en el suelo.

Las armas apuntaban a aquel asustado trio

Por fortuna Juan ‘ostiones’ intervino de manera oportuna y evito un susto mayor