¿ESTOS EXALTADOS AL SALÓN DE LA FAMA JUGARON EN QUÉ POSICIÓN?

DEPORTES

EEUU. 6 mayo 2020 (David Adler, MLB.com).- Los miembros del Salón de la Fama tienden a ser íconos de sus respectivas posiciones. Derek Jeter en el campo corto. El puertorriqueño Iván Rodríguez en la receptoría. Ken Griffey Jr. en el jardín central. El jugador y la posición pueden ser inseparables.

Pero si usted empieza a revisar en el perfil de algunos de los más grandes de todos los tiempos, podría sorprenderse y seguramente quedarse pensando, “Ya va… ¿jugó dónde?”

Pensando en eso, hicimos un equipo de miembros del Salón de la Fama que pasaron tiempo en una posición distinta a la que solemos relacionarlos de entrada. En total, hay un jugador sorpresa en cada posición del terreno.

 

Receptor: Craig Biggio

428 juegos (1988-1991, 2007)

Biggio, uno de tres defensores de la segunda base en el club de los 3,000 hits, subió a las Grandes Ligas como receptor.

Biggio era cátcher cuando debutó en MLB con Houston en 1988, e incluso ganó un Bate de Plata en dicha posición en 1989 y fue al Juego de Estrellas como careta en 1991. Pero los Astros no querían que los rigores de la receptoría terminaran costándole a Biggio su talento para robar bases, por lo que fue trasladado al segundo saco en 1992. No volvió a ser receptor sino hasta 2007, cuando a los 41 años inició el penúltimo juego de su carrera allí, como parte de un homenaje.

Mención honorífica: Jimmie Foxx (109 juegos)

Primera base: Mike Schmidt

 

157 juegos (1973, 1984-1988)

¿Qué estuvo haciendo Schmidt, probablemente el mejor tercera base de todos los tiempos y un hombre que bateó 548 jonrones y ganó tres premios al JMV, en esos 157 juegos en la primera?

La mayor parte de su estadía en la inicial fue en 1985, cuando accedió a cambiar de posición porque los Filis tenían un hueco en la inicial y a la vez querían abrirle un puesto al prospecto Rick Schu, quien era antesalista. Sigue luciendo como algo bien raro, pues Schmidt venía de cinco temporadas seguidas yendo al Juego de Estrellas y ganando un Guante de Oro y un Bate de Plata. Esa campaña de 1985, Schmidt no consiguió ninguna de esas cosas. ¿El resultado? En 1986, el estelar volvió a la antesala y ganó su tercer premio al JMV.

Menciones honoríficas: Mike Piazza (70 juegos), Larry Walker (81), Wade Boggs (67), Willie Mays (83), Ralph Kiner (58)

Segunda base: Tim Raines

53 juegos (1980-1984)

Raines, quien dio 2,605 hits y se robó 808 bases, fue un sólido jardinero izquierdo durante su carrera de 23 años como ligamayorista. Pero cuando Montreal lo subió por primera vez en 1980, primero lo puso en la segunda base, que es donde venía jugando en Triple-A. Raines no se quedó mucho en la intermedia y la campaña siguiente, pasó al jardín izquierdo y se robó 71 bases, un récord para un novato. Luego jugaría otros 36 partidos en la segunda en 1982 y unos cuantos más los siguientes dos años, antes de asentarse por el resto de su carrera en los jardines.

Mención honorífica: Honus Wagner (58 juegos)

Tercera base: Jim Thome

492 juegos (1991-96)

Aunque lo recordamos primero como inicialista y luego como bateador designado, el poderoso Thome jugó varios años como antesalista de los Indios, desde su debut en 1991 hasta su año revelación en 1995 y finalmente en 1996, cuando conectó 38 cuadrangulares y ganó un Bate de Plata en la esquina caliente. Pero cuando los Indios obtuvieron a Matt Williams en aquella temporada muerta, Thome pasó a la inicial y nunca volvió a la tercera base. De cualquier manera, 93 de sus 612 bambinazos fueron como antesalista.

Mención honorífica: Ernie Banks (69 juegos), Mel Ott (256)

Paradas cortas: Paul Molitor

57 juegos (1978-1980, 1982)

La posición que define a Molitor es “bateador”. Se colocó entre los 10 mejores en hits de todos los tiempos con 3,319 inatrapables de por vida. Jugó como tercera base, designado e intermedista. ¿Pero en el campo corto? ¿La posición que cubría Robin Yount? Esto es lo que pasó.

Al principio de la temporada de 1978, un disgustado Yount pensó en dejar el béisbol (se dice que iba a intentar ser golfista). Durante la ausencia de Yount, los Cerveceros subieron a Molitor, entonces un novato de 21 años, y lo pusieron en las paradas cortas para el Día Inaugural. Y allí se mantuvo Molitor el primer mes y medio de la campaña, hasta que Yount decidió volver en mayo y se acabó el experimento.

Mención honorífica: Pie Traynor (50 juegos), Nap Lajoie (74)

Jardín izquierdo: Yogi Berra

149 juegos (1947, 1956-1957, 1960-1962)

En 1947 y 1948, un joven Berra estaba empezando a dar sus primeros pasos en las Grandes Ligas y jugaba donde los Yankees lo necesitaran. Eso no era siempre en la receptoría, la posición en la que se hizo leyenda. Berra incluso jugó un poco en los jardines durante su primera Serie Mundial en 1947. Pero luego se afianzó como receptor y se mantuvo allí hasta ya cumplidos los 30, cuando volvió a los jardines. Para los años 60, estaba patrullando el bosque izquierdo del Yankee Stadium casi con la misma frecuencia con la que custodiaba el plato. Durante las últimas dos Series Mundiales de Berra como titular de los Yankees, en 1960 y 1961, fue básicamente un jardinero.

Mención honorífica: Chipper Jones (356 juegos), Tony Gwynn (51), Robin Yount (69), Eddie Mathews (52), Jackie Robinson (150), Carlton Fisk (41)

Jardín central: Babe Ruth

74 juegos (1918-1921, 1923-1924)

La imagen que tenemos del Bambino no es la de un jardinero central de esos con mucho alcance, ¿verdad? Sin embargo, cuando todavía jugaba con los Medias Rojas, Ruth empezó a probar posiciones y así llegó al bosque central, jonroneando en sus primeros cuatro encuentros en dicha posición. Y también cubrió el jardín central en sus primeros años en Nueva York. ¿Qué cómo le fue? En 61 partidos como guardabosque central de los Yankes, bateó .384/.509/.787 con 23 cuadrangulares y 1.296 de OPS.

Mención honorífica: Roberto Clemente (63 juegos)

Jardín derecho: Johnny Bench

55 juegos (1970-1973, 1975, 1977-1978)

Bench definió la posición de receptor. Ancla de la Gran Maquinaria Roja, Bench fue a 14 Juegos de Estrellas, ganó 10 Guantes de Oro, se llevó dos veces el premio al JMV de la Liga Nacional y ganó dos Series Mundiales con los Rojos. Es posiblemente el mejor receptor de todos los tiempos. Y también jugó más en los jardines de lo que muchos recuerdan.

Bench jugó tanto en el bosque derecho como en el izquierdo ocasionalmente en los años 70, apareciendo en los jardines al menos una vez en ocho temporadas distintas durante aquella década, y más de 10 veces en cinco de aquellas campañas. Disputó un total de 111 compromisos como jardinero, 55 en el izquierdo y 55 en el derecho, más un par en el central.

Mención honorífica: Gary Carter (132 juegos)

Lanzador abridor: Rich “El Ganso” Gossage

37 aperturas (1972-1974, 1976)

Uno de los pioneros del rol de cerrador, Gossage salvó 310 juegos en su carrera, la mayoría con los Yankees y Padres. Pero durante sus primeros años, los Medias Blancas trataron de convertirlo en abridor, justo después del derecho haber sido nombrado Bombero del Año por la revista Sporting News en 1975.

Después de liderar las Grandes Ligas en salvados con 26 y dejar efectividad de 1.84 en 1975, Gossage tuvo foja de 9-17 con 3.94 como abridor en 1976. Esa temporada muerta, los Medias Blancas lo cambiaron a los Piratas, Gossage regresó al bullpen, salvó 26 juegos con 1.62 de efectividad en 1977, firmó con los Yankees en noviembre y el resto es historia. No abrió un juego más el resto de su carrera.

Mención honorífica: Rollie Fingers (37 aperturas), Mariano Rivera (10)

Lanzador relevista: Pedro Martínez

67 juegos viniendo desde el bullpen (1992-1994, 1999)

El ídolo dominicano no sólo debutó como relevista con los Dodgers en septiembre de 1992, sino que en su primera temporada completa en L.A., fue preparador. Martínez fue un buen relevistea, dejando 2.61 de efectividad con 119 ponches en 107 innings.

Pero Tommy Lasorda, el manager de los Dodgers, pensaba que Pedro no era lo suficientemente duradero para ser un abridor exitoso. Entonces, Los Ángeles lo cambió a los Expos por Delino DeShields. En Montreal, Pedro entró de una vez a la rotación, aprendió a comandar su poderosa recta y enseguida demostró que los Dodg