DURAZO CARA A CARA CON ABURTO, ASESINO DE COLOSIO ¿A LA CAZA DEL AUTOR INTELECTUAL?

Tendrá acceso a Mario Aburto y escarbar en la historia de la trama. Se lo debe a su amigo Colosio

Columna Huésped: LA TEORIA DEL CAOS. Por Hugo Páez

CDMX. 10 sept. 2018.-  Alfonso Durazo tendrá la oportunidad de ver cara a cara a Mario Aburto y escarbar en la historia detrás del asesino material de Luis Donaldo Colosio Murrieta, el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana Baja California.

Una de las responsabilidades del Secretario de Seguridad Pública son los penales federales, y la custodia del cumplimiento de sentencias de los reos.

No podrá llevarlo a juicio nuevamente por el asesinato del ex candidato del PRI, ya fue juzgado y sentenciado, y al final de apelaciones purga 45 años de prisión, sin embargo, podrá ampliar la investigación y aportar elementos para aclarar la autoría intelectual del magnicidio, una idea sustentada en la certeza intelectual del sonorense.

En una entrevista posterior al Foro de Paz en Michoacán, donde fue cuestionado por los ex autodefensas Hipólito Mora y José Manuel Mireles, Durazo Montaño confesó que NO podría perdonar a Mario Aburto.

La amistad y relación de trabajo de los sonorenses, Colosio y Durazo -el primero de Magdalena de Quino y el segundo de Bavispe- fue profunda y afectiva, el asesinato marcó el declive del PRI y la sospecha de un crimen de Estado, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

Durazo pasó del priismo a la Secretaría Particular de Vicente Fox Quezada donde presentó una escandalosa renuncia por las pretensiones presidenciales de Marta Sahagún, posteriormente al PRD y por último a Morena con López Obrador.

En marzo de este año, Alfonso declaró en el programa Proyecto Puente que el asesinato de Luis Donaldo Colosio fue fraguado desde o en los alrededores del poder presidencial de 1994, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari: “Es una herida nacional que está ahí, permanece, dolió a todos los ciudadanos… año con año brota de nuevo la indignación y agravio de su asesinato”.

Jesús Lemus, un periodista acusado de narcotráfico y posteriormente liberado por falta de pruebas, convivió con Aburto en el penal de Puente Grande Jalisco, y registra uno de los más recientes relatos del magnicida en el libro “Los Malditos”.

Lemus preguntó a Aburto más de una vez: “¿fuiste tú quien mató a Colosio..?”, dice que le respondió con una leve sonrisa: “NO fui yo, eso lo sabemos Dios y yo, y los que lo mataron y me metieron en esta bronca, pero nunca le ganaría la batalla de mi inocencia al gobierno”.

Es una declaración con todas las reservas del caso y victimización de la parte interesada, en contraste con la evidencia fotografiada y filmada en Lomas Taurinas, pero a la vez, develar la verdad es una oportunidad de oro para Alfonso Durazo y para el proyecto ético y profundamente moral del gobierno de Andrés Manuel López Obrador de la Cuarta Transformación de la República.

El próximo Secretario de Seguridad Pública tendrá frente a frente a Mario Aburto y todo el tiempo para escarbar en la historia de la trama detrás del asesino material y confeso de Luis Donaldo Colosio.

No puede perder la oportunidad, se lo debe a su amigo, a su ex jefe y frustrado candidato que pudo cambiar la historia de México, según las virtudes que le atribuyen Durazo y sus cercanos a Colosio Murrieta.

Si Alfonso Durazo NO perdona a Aburto, tampoco ha perdonado a quienes dice que fraguaron desde o en los alrededores del poder presidencial de 1994, el asesinato de Luis Donaldo.

El destino le puso esta oportunidad en las manos.

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