ANAYA A PUNTO DE TUMBAR AL PROCURADOR ELÍAS BELTRÁN ¿VUELVE EL PRI DEL 68…?

Columna Huésped: LA TEORIA DEL CAOS. Por Hugo Páez

CDMX. 3  marzo  2018.- Insostenible el Procurador Alberto Elías Beltrán en la PGR -o Encargado de Despacho- al que la defensa de José Meade Kuribreña lo hace más sospechoso de obedecer a una agenda electoral que niega sin éxito.

En los últimos días Elías Beltrán convirtió a la PGR en un obstáculo para la democracia, pone en riesgo el proceso electoral y exhibe al gobierno federal como represor de la oposición.

No hay argumento para la difusión del vídeo de Ricardo Anaya Cortés en la SEIDO, acompañado por Diego Fernández de Cevallos y Damián Zepeda, más allá de un embate mediático. Fue un acto de desesperación que podría tirar todo el montaje del presunto lavado de dinero a partir de una denuncia contra Manuel Barreiro Castañeda, para aniquilar al candidato de la alianza Por México al Frente.

El video subtitulado por la misma institución, es el combustible que incendió los ánimos en San Lázaro entre las bancadas del PRI de Carlos Iriarte Mercado, y la del PAN de Marko Cortés Mendoza, quien junto con el vicecoordinador Federico Döring Casar repelieron el fuego atizado por el propio presidente de la Mesa Directiva Edgar Romo García, también de la bancada del PRI.

El ‘momentum’ es tan embarazoso, que Margarita Zavala Gómez del Campo hizo un impasse en la rabiosa denostación del candidato de su ex partido, para fustigar la actuación de la PGR, a Felipe Calderón no le quedó más que seguir el mismo camino, de igual forma se quedaron colgados los apologistas en medios de comunicación que justificaron la chicanada contra Anaya.

Terrible una Procuraduría que sobredimensiona y acelera casos ‘a la carta’ y congela atrocidades como los desvíos mayores a 2 mil millones de pesos de Rosario Robles en Sedesol, donde el PAN involucra a Meade con otros 500 millones.

Terrible al comprometer la promesa de neutralidad, transparencia y justicia del presidente Enrique Peña Nieto y del Secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida en el proceso electoral.

No puede permanecer el titular de una Procuraduría que cede a la presión de la cofradía que maneja el gabinete, integrada por Luis Videgaray Caso, Aurelio Nuño Mayer y Enrique Ochoa Reza, con la agenda electoral bajo el brazo ante la imposibilidad de levantar al candidato.

Indigno cuando se presta de policía política para aniquilarlo y termina de policía chino.

Lo cierto es que Elías Beltrán tiene a la institución de procuración de justicia en las peores horas. No solamente saboteó su credibilidad, dio elementos utilizables para la impugnación a priori de la elección, enturbia la difícil posición del Instituto Nacional Electoral de Lorenzo Córdova Vianello, repite escenas impensables de El Encino, y Andrés Manuel López Obrador lo ve con anticipación como el verdugo que lo llevará a la guillotina, una vez que descabece a Anaya.

¿Cuál es el precio de imponer la fuerza del Estado para inclinar la elección..?

Diego Fernández de Cevallos cuantifica en costo de la siguiente manera: “Sería incendiar la pradera”, pero el jueves pasado fue más allá, afirmó: “Que lo entienda bien el gobierno, la única forma que tienen de quitar a Ricardo Anaya de la contienda es matándolo”.

Incendiario el planteamiento cuando se revive en cada elección presidencial el fantasma de la tragedia de Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas en Tijuana Baja California.

La expresión del el ex candidato presidencial panista presagia el regreso del PRI del 68, el de la represión de la Plaza de la Tres Culturas, la bota a los opositores del gobierno federal, y el uso de las instituciones de seguridad pública para reprimir a la sociedad civil, en tiempos separados por medio siglo, en momentos de una sociedad profundamente litigiosa y asertiva que no se amedrenta, cada vez más indignada, que fue enraizando un profundo antipriismo que ahora vuelve loco al equipo de Meade y comete barbaridades como la de Alberto Elías Beltrán.

¿Que sigue…? es impredecible, pero sostenerlo elevará los costos en un país que no merece la vuelta al pasado